Amigos hasta el infinito



Luna había probado la magía del teatro, de la música en directo, de los conciertos de música clásica, de las marionetas, de la tv y el youtube, pero aún no se había quedado a oscuras en una sala de cine ante la pantalla de los sueños. El lunes probó por primera vez las mieles del séptimo arte. No me lo quería perder. Deseaba ver su cara de inocencia, de sorpresa, de exploradora... Toy Story 3 o amigos hasta el infinito. Una película en el que los juguetes cobran vida, tienen sentimientos muy humanos. Con ellos es fácil echar la imaginación a volar y vivir aventuras fantásticas, recordar aquellos maravillosos años de la infancia y volver a creer que se puede ir hasta el infinito. Y yo me volví a perder en el encanto dulce de tener siempre amigos. Buena lección para Luna, confío en que algo le quedará.
(La banda sonora me gustó)
Hay un amigo en mi
cuando eches a volar
y tal vez añores,
tu dulce hogar
lo que te digo,
debes recordar
porque hay un amigo en mi,
¡Si, hay un amigo en mi,
Hay un amigo en mi,
hay un amigo en mi
y cuando sufras,
aqui me tendrás,
estare contigo ya lo verás!
no necesitas a nadie más
porque hay un amigo en mi,
¡Si, hay un amigo en mi!
Otros habrá tal vez
mucho más listos que yo
eso puede ser, tal vez
más nunca habra quien pueda ser
un amigo fiel, y tu lo sabes
Hay un amigo en mi
Hay un amigo en mi
cuando eches a volar
y tal vez añores,
tu dulce hogar
lo que te digo,
debes recordar
porque hay un amigo en mi,
¡Si! hay,un amigo en mi,
El tiempo pasara
lo nuestro, no morira
y cuando sufras,
aquí me tendrás,
estare contigo, ya lo veras!
lo vas a ver, es mejor saber
¡Que hay un amigo en mi! ¡Oh! ¡Sí!
¡Si, hay un amigo en mi!
Otros habra tal vez
mucho más listos que yo
eso puede ser, tal vez
más nunca habrá quien pueda ser
Tomar decisiones es un asunto que me pone. Creo que en cualquier organización, tod@s en alguna ocasión hemos tenido que decir algo en voz alta y clara, sin miedos, sin imputaciones, con valores, sin cortapisas, y abriendo nuevos caminos... Sin embargo, es cada vez más frecuente encontrar personas que lloran, que te acusan por la espalda, que no son lo suficiente valientes como para decirte que les pasa por la cabeza de frente, de decirte que estás equivocad@, que ven fantasmas que le acorralan, o que te esperan en la esquina para que tropieces y entonces aprovechan que ya que pasaba por allí te piso un poquito más la cabeza, ¡ay, no me di cuenta!... Es complicada la selva de la vida laboral. A mi me encanta descubrir sonrisas cómplices, situaciones que puedan agarrarte el corazón y sostenertelo en un puño un buen rato... Las pirámides están para dibujar los organigramas, pero en el patio todos llevamos la misma camiseta, pero siempre están los que se encuentran desplazados, los que no se fían ni de su sombra, los que quieren quedar bien con todo el mundo, los que mean como los perros su territorio... Buenos, cosas que te da el día a día. Habrá que ponerse un ipod y evitar escuchar su música triste y cobarde.

Manos frías, corazón caliente

Las emociones son como un desván cuyo contenido desconocemos. El lunes me fui con mi amigo de mi alma (marido) a ver una película que me dejó casi sin aliento. Soledad urbana y la fugacidad de la vida. Dos cápsulas para una película japonesa, Air doll, del director Kore-eda, que te deja anclada en la butaca explorando las pequeñeces que te ofrecen los días. Una muñeca hinchable, creada para la fantasía sexual, que se atreve a soñar con la realidad. Deja el latex para noche, y por el día, se escapa de su modesto piso de Tokio. Se “transforma” en humana, se atreve a explorar, a amar, a reir, a llorar, a tocar, a saltar. Vive. “La vida está construida de tal forma que nadie puede vivir solo. La vida tiene vacíos que sólo otros pueden llenar” son perchas de un armario del que cuelgan metáforas preciosas y poéticas para insuflar a la muñeca aliento que le ayude a descubrir cómo vivimos aquí en este planeta. En una de las mejores escenas del filme, la muñeca sufre un pequeño accidente y se desinfla. Necesita aire para volver a soñar, para que vuelva a latir un corazón desgarrado y con sentimiento de nostalgia y constante sensación de abandono. A través de la palabra, de la imagen, del desnudo, de la música y del gesto, Air doll plantea una reflexión sobre la vida, sobre su sentido, su vacuidad y la pérdida. Y habla también de la necesidad de compartir con ese otro cercano y lejano a la vez las porciones de felicidad que todos buscamos pero tantas veces no conseguimos. El amor, el sexo, a través del aliento llena la pantalla… El aire se convierte en motor de la vida, en el despertar de la soledad, del vacío, de la angustia, del miedo, de la ansiedad, de la perfección… Dicen que las personas con las manos frías tienen el corazón caliente, no sé si será verdad… A los compañeros de vida los elegimos nosotros, con defectos y todo, y nosotros no podemos elegir nuestros defectos, ni nuestras virtudes, son parte de nosotros y tenemos que vivir con ellos, pero siempre podemos “reinventarnos”. Nuestra vida es como una larga acera, con grietas, con chicles pegados, con papeles, con zapatos manchados, con bastones… Todo lo que hacemos en la vida es insignificante, pero es muy importante que lo hagamos, porque nadie más lo hará. Todo cobrará importancia, por lo que signifiques para el otro, y así lo hizo la muñeca.

Educar, una cartera sin instrucciones

Luna ha comenzado a ir a la escoleta. La verdad que es difícil hacerse a la idea de los pensamientos que se la pasarían en su primer día en los que Teresa, la mujer que la cuida desde los 6 meses, la dejó allí en un lugar con desconocidos. Me muero sólo de pensarlo. Dice su profesora que le cuesta relacionarse. Mira y remira todo lo que hay en su nuevo habitat, aunque sólo sean unas horitas. Confío en que allí vaya descubriendo los primeros railes del camino que es la vida. Alguién dijo una vez que educar es templar el alma para las dificultades de la vida. Prueba, error y acierto. Y así, sin manual de instrucciones, su padre y yo nos adentramos en el laberinto de la educación intentando inculcar los valores más preciados a Luna. Viajar, leer, pasar una mañana en el parque del barrio, mirar morir el sol, ir de museos, decir la palabra mágica: por favor y gracias; ir al teatro y concierto, guerras de besos y abrazos...

Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca...
hay que medir, pensar, equilibrar...
... y poner todo en marcha.
Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino...
un poco de pirata...
un poco de poeta...
y un kilo y medio de paciencia concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera enarbolada"
(Gabriel Celaya)

Con el permiso del corazón

Leía esta mañana que las investigaciones del HeartMath Institute han demostrado la importancia de la energía emitida desde la cajita roja:
- La fuerza eléctrica de las señales del corazón (ECG) es 60 veces más fuerte que la señal eléctrica del cerebro (EEG).
- El campo magnético del corazón es 5.000 veces mayor que el del cerebro.
Así desde nuestro corazón emitimos esencialmente más energía que desde nuestro cerebro.
Me sorprenden las cifras, pero siempre escuché algo así como lo importante que es prestar atención a la voz del corazón. En comunicación, los sentimientos se imponen. Nuestro corazón traduce todas las convicciones, todas las imaginaciones y emociones a otro –un idioma codificado de vibraciones y ondas– y las emite. Si vives amas, si amas, disfrutas.

Quiero quedarme con el regustito y pasar de largo del olvido. Plasf, Plic... menos mal que han sido reparadoras las vacaciones, pero qué pasa con el olvido. Es cómo un cáncer del tiempo, libros con olor a viejo y a tierra húmeda, sentimientos que hipotecan el alma para siempre volver... vives aprendes, ries aprendes, un eclipse de sol para conquistar la luna, rosas que intentan enloquecer alargándose por el camino que te llevan...

Vagón para destrozar la rutina

Se acabaron las vacaciones. Como un barco en alta mar, estos días de descanso y desconexión total han dejado una huella imborrable: mis mejores horas al lado de mi AMI y mi hija Luna, las dos personas que más quiero en este mundo, y por las que siempre tengo lista una maleta repleta de ilusiones. Llevo algunas noches triste y llorosa, pensando que a gustico se está junto a los míos. Mañana tocará subir de nuevo a la noria, pero la gran suerte que tengo es que al llegar a casa me esperarán con un gran abrazo y millones de besos. Esto para mi han sido los grandes momentos de unas jornadas por Galicia, León, San Sebastián, Cauterets y Cala Ratjada. Mar, montaña, azul y verde, silencio e inmensidad, amaneceres y laberintos de placer, deseos interminables y madurez embriagada, sombras con alma, pomadas envenenadas de añoranzas, abrazos amigos y sonrisas amistosas, rimas de canciones teñidas por las cenizas del pasado, ojos iluminados de futuro, bufandas humanas, revoluciones e inyecciones para seguir construyendo niños con canas, que se atreven a volar bajo el cielo que agoniza detrás del espejo. Esta noche me acompañara la Luna, con su saxo y violín para dormirnos en un vagón que destrozará la rutina. Sube el telón.


Las montañas de los Pirineos franceses nos devolvieron balones de oxigeno y el calor para siempre volver.