Estoy a punto de llegar a una especie de frontera. He tocado fondo. Estoy casi desnuda. Y dibujo una sonrisa casi olvidada por las comisuras de mis labios. Frente a mí un teclado que me ayuda a entrar en mis propios recovecos, a destilar sudor tranquilo y placentero, a reafirmarme en el sentido que tiene deshilvanar letras que forman una cometa de palabras que te guían a un paraíso por redescubrir. Sé, siento, que voy a encontrar alegría y sueños inacabados; gente que sueña y hace pero con gesto amable; personas que juegan a esta ruleta de vida todos los días con horizontes de esperanza y luz, y sin destilar cólera ni tensión desmedida. Vengo en su busca. Las expresiones del rostro lo dicen todo. Comunicar es vivir. Una sonrisa es interpretada de mil maneras. Una sonrisa es interpretada como signo de amistad, cortesía, seducción; una mirada insistente, como una marca de interés... Cada uno ve e interpreta los gestos del que tiene enfrente como le enseñó la vida. Un día conocí a un hombre que no decía ni los buenos días. Y siempre lo interpreté de la misma manera. Excesivo yo. Nunca más. La decepción y el desasosiego siempre se convirtieron en un perfecto aliado de viaje. No merece la pena. Nadie te puede robar lo que eres tú. Me contaron una anécdota: Un hombre se encontró a una niña jugando en la tierra con un palo. Le preguntó: -¿Qué es?, le contestó, un barco. -Te gustan los barcos? Sí.-Antes quería ser capitana de barco.- ¿Y has cambiado de opinión?.-Mi abuelo me ha dicho que es muy difícil para mí. Dice que es un trabajo para hombres, y no para chicas. Y el hombre le contestó: Estoy seguro que tu abulo te quiere mucho y desea lo mejor para ti. Pero te voy a decir una cosa. Es un secreto entre los dos. Andy, no dejes nunca que nadie te diga lo que no puedes hacer. Sólo tú puedes elegir cómo será tu vida. Y así hoy me encuentro yo. "El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante. Lo que no significa alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro, examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida". (el club de los poetas muertos).

Lluvia de ilusiones: de la fragilidad a la fortaleza


… cuándo os enterastéis de que los Reyes son los padres? Mi marido tiene en mente, de forma imborrable, aquel día en el que comprendió que los adultos mienten. Menuda conspiración adulta, la cabalgata de los Reyes Magos. Dice Alberto que tardó bastante tiempo en perdonarles la ilusión que habían roto. Creo que esta experiencia, al igual que otras similares que nos suceden durante la infancia nos permite hacernos fuertes para las ilusiones que nos serán pisoteadas en el futuro. Nos permite valorar lo importante que es la ilusión en nuestras vidas, por frágil que nos parezca. Al igual que es el compromiso y la confianza en cualquier organización o entorno. O reconocer la adversidad y hacer las paces con ella. Es cuestión de ir construyendo arqueología interna con paredes herméticas con post-it de colores: credibilidad, respeto, trato justo, orgullo y amistad. De la fragilidad a la fortaleza hay un trecho. Difícil es recorrerla, pero al final, llega la recompensa.











La chispa en la mirada

Los gestos más pequeños y triviales son los que llegan más al fondo de un amable y agradecido corazón. Esta frase la leí por ahí, pero os aseguro que en más de una ocasión la utilizo. Me muero por una chispa en la mirada. Es tan importante tener compañer@s de viaje que cuando te miran de frente te susciten pasión, ilusión, confianza, entusiasmo... En la vida se nos presentan en ocasiones caminos, oportunidades, en las que el corazón manda más que la razón. Dicen que las mujeres tenemos el sexto sentido, a ver si me lo encuentro, pero a veces, tenemos un chip interno que empieza a parpadear indicándonos una dirección que hasta ahora era desconocida para nosotros. ¿Tiene corazón ese camino? Ay si yo lo supiera, pero desde la serenidad, la tranquilidad tendremos que empezar a descubrirlo, a andarlo. Cada un@ tiene que disfrutar en el viaje que ha decidido emprender. Eso nos hará fuertes; de lo contrario, nos debilitaremos... Y ya no hablo de la amabilidad, la confianza, la entrega, desplegar lo positivo, convertir lo negativo en positivo... lo dejaremos para otro día.

Borrón y a vivir el momento

Esta mañana decidí empujada por mi marido participar en la III Carrera contra la Violencia de Género. Estaba en la cama lamentándome sobre el pasado, visionando con más miedo que vergüenza el futuro y enterrada en un hoy. Qué barbaridad. Ignorar el momento. Así muchos días y muchas noches, muchos/as de nosotros/as nos olvidamos que sólo se vive una vez. Tengo la cabeza llena de paja. Parece que se tragó el dragón mis ideas geniales, mi brío por vivir con intensidad. Una mala pasada de la incomunicación. ¿Quién diría que me dedico a estas artes? A veces nos pasa. Será pasajero como el tren que transporta los sueños de esas mujeres que sufren en silencio a diario una auténtica pesadilla. Todas merecen un dulce despertar. Todas necesitan una goma de borrar para aniquilar de un borrón las heridas que nunca debieron existir. Corrí para despertarme, para impulsar un proyecto al que este año se sumaron más ciudadanos/as que detestan esta lacra social. Cuando regresé a casa me sentía mejor. Había batido en duelo a la rutina, y había vivido en primera persona como 2.000 personas se echaban a la calle para recorrer 2,5 kilómetros contra el espectáculo dantesco del maltrato a mujeres. Me vino a la mente una película que compartí el viernes con mis compañeras de expresión corporal: ¿Por qué se frotan las patitas? Un film con mucha música, con sentimiento y un mensaje claro:
Mira tú
la vida puede sorprenderte mucho más
que cien años que pases en el mismo lugar
creyendo que lo has visto to’
y no has visto na’
y no sabes na’
Fiate tú
tanto y tanto como ando yo de aquí p’alla
casi siempre tonteando y sin adivinar
que esto dura lo que dura
y hay que aprovechar
De momento
la vida pasa de momento
de momento
aquí todo es de momento (bis)
Yo sé bien
que tengo que luchar para sobrevivir
que nadie será el dueño de mi porvenir
tan sólo yo puedo saber que quiero ser
y proceder
Puede ser
que viva de ilusiones que yo fabriqué
que tenga en los bolsillos sólo arena y fe
pero del aire no me puedo alimentar
esa es la verdad
Y aquí estoy
jodido por este camino que escogí
pero vale la pena llegar hasta el fin
hay que sentir del amanecer
para crecer
Pero sé
que aún me quedan lágrimas por derramar
será el precio que pague por mi libertad
quiero sentir que hice lo que yo
de verdad soñaba.

Te extraño, quiero un doctor sonrisa

El otro día me sorprendió una contraportada de La Vangurdia del creador de la Fundación Theodora (Payasos en hospitales), André Poulié. Un tipo simpático que contaba que su historia se remontaba a los 10 años. Se cortó medio pie derecho con una máquina cortacésped que tenían en el jardín de casa, y siguieron dos años con catorce cirugías y seis meses de cama de hospital... "Y no olvidaré lo que hizo Theodora, mi madre. Estuvo cada día en la sala del hospital. Allí convalecíamos ocho niños. Eran niños camboyanos con piernas o pies mutilados por minas antipersona. A todos nos entretuvo, consoló y divirtió: cuentos, juegos, historias, imaginación... Yo padecía enormes dolores y la angustia de no saber si volvería a caminar..., pero la alegría de mi madre lo hizo todo llevadero, me evadió de la tristeza del hospital", y así decidió dejar el mundo del márketing para repartir sonrisas por centros hospitalarios. Abren una ventana a la imaginación, a los sueños hasta tal punto que más de uno no quiere volver a casa: ¡quiero volver a ver a mi Doctor Sonrisa! (jajajajaj). Se me cayeron unas lagrimillas. Creo que estoy tierna. No, más humana. Me hizo ver que detrás de una persona que sufre está un corazón con una dignidad extraordinaria que siempre quiere ahorrar el dolor del que tiene a su lado. Es más contaba André que un niño que sentía su muerte próxima, le comentó a su payaso, que le preparase su entierro; y otro le confesó que no quería ver sufrir a sus padres... "Ve a divertir a mi mamá, que está muy triste, que yo estoy bien, estoy bien...". Es duro... Es más pensé que quiero tener un payaso en mi vida. Todos tenemos que tener, obligado, un@ amiguit@ con una gran nariz roja para conectar caja roja con caja roja y amortiguar las emociones, rabias, angustias, miedos...¡Imagínense por un momento un jefe sonrisa! Destaparse sin pudor que sano es cuando sabes que no te pasarán factura, se hace de corazón. Te extraño.

Hoy leía un artículo en El País, y me hizo recordar. En mi casa nadie da las gracias. Si esa palabra que después de pedir o recibir algo, se utiliza de forma automática. Mi padre siempre me decía y me dice cuando la utilizo “no me des las gracias, no”. Y así me críe yo sin ese paraguas tan utilizado por ingleses y franceses. Sin embargo, sí apreciaba en mi casa, muestras de agradecimiento más allá de un vocablo de siete letras. Sin embargo, viví una infancia y adolescencia en la que las frecuentes comidas y visitas eran un denominador común. Alegría y agradecimiento auténtico por amigos y personas queridas. Mi padre en esto es un auténtico maestro. “Mientras los ríos corran al mar y haya estrellas en el cielo, debe durar la memoria del beneficio recibido en la mente del hombre agradecido” (Virgilio)Hasta hace unos años, no incorporé esta palabra a mi básico diccionario diario, a pesar de verlo y haberme sido recomendado. Es más, en todos los e-mails que recibo al día ya lo incorporó como una señal de identidad, pero dependiendo para que personas sería suficiente adjuntar un simplemente recibido, cumplido (esto también lo tengo claro). Los métodos de cortesía así lo dictan y así lo entendí. Ahora que mi Lunita ya empieza a hablar es divertido apreciar como siempre la pronuncia como una pócima mágica: Gracias y de nada. Todo junto, en un pack como los yogures, de dos en dos. Sin embargo, para mi el auténtico reto es enseñarle a hacer cómo llegar a otra personas y hacerle sentir que le estamos agradecidos de verdad. Cómo podemos mostrarle que ocupa un pequeño espacio en nuestro corazón y en nuestra mente. Luna tiene que saber que es imprescindible pensar en gestos, en palabras, en actos… que lleguen al otro como un guiño de “estoy aquí, eh. Gracias de corazón. Me acordé de ti". Esto siempre lo supe hacer, aunque en muchas de mis conversaciones no utilizara esta tirita que sirve para todo. Siempre es un buen día para corregir, pero la esencia siempre la reconocí. Gracias. Un millón de gracias.

E-mail recibido


De: Tristeza
Para: Valientes
Ayer me enteré que el novio de una amiga le ha dicho adiós sin explicaciones por e-mail. Me asusté. Me hice preguntas de la utilidad de las redes sociales, de las máquinas del éxito inmediato, de los e-mails… Y la verdad que es parte ya de nuestra historia. Hay gente muy sola, muy triste, muy desesperada, muy alegre, muy humilde… que vive en el 2.0. Todos queremos estar en facebook, twitter... Dicen que tener a alguién con quien contar las 24 horas, en canal abierto, retrasa el parkinson, calma las penas, regenera neuronas… Pues bienvenidas sean las nuevas tecnologías, si se trata de salvar vidas. Es una ventana abierta al mundo, a la vida, a los amores, a las anécdotas, a los desencuentros, a las inquietudes, a los gustos, a las añoranzas... Ya cada vez se habla menos y se escribe más y se escucha también más, quiero pensar. Es difícil comprender las sorpresas que nos aguardan las esquinas de la vida. Y es cierto que las personas sólo cambiamos cuando de verdad nos damos cuenta de las consecuencias de no hacerlo. Lo vivía Marcel Proust con su magdalena y ahora se apuntan los del PNL, el verdadero significado de las palabras no están en los diccionarios sino en las emociones que nos suscitan. Un teclado, una luz en verde del messenger activa a las personas. Hay que saber controlar ese lenguaje emocional, lo que nos decimos y cómo nos lo decimos. Hay que intentar educar a nuestro cerebro, reinventarnos, hacer cosas diferentes para obtener resultados distintos. El mejor cortafuegos, el saber aceptar y abrazar lo que nos pasa, y en no hacer de nuestros sentimientos una vida de sentimientos. Es bonito sentirse triste, aceptar la tristeza, pero no por favor, perdamos recursos. Tienes que ser capaz de dar un paso adelante, aunque sea pequeñito, pero haz algo, toma una decisión, aunque no sea perfecta, un movimiento sencillito, lleva a un gran revolcón a nuestro cerebro. Me asusté de unos e-mails, y ahora tengo que volver a empezar. Así se sintío nuestra amiga cuando recibió un e-mail.