El delfín y el problema de las algas



Buenas noches, aquí un cuento de Luna. Para el control de lengua castellana, fuimos repasando las diferentes lecciones. Pero es imprescindible empezar a redactar perfectamente.

Empieza Luna a escribir: mi padre me puso un dibujo en la tablet de un delfín y yo tenía que imaginar una historia. Aquí os la dejo. Espero que os guste. FIN


Una pompa, un sueño: Que bañazo en Cala Gat





Me levanté por la mañana a estudiar catalán. Antónimos, diminutivos y nombres propios y comunes, a ver cómo me sale el control. Pero lo mejor del día fue pegarme un baño en Cala Gat. Y en la comida con los amigos de mis padres, casi toco una pompa. La foto de mi amiga Irene, la hizo desde el suelo. Buenas noches.




El viernes me fui a una acampada en Valdemossa, dormí en un pabellón de deportes, hicimos una pequeña película y a nosotros nos tocó representar Frozen. Fui Elsa. El sábado me vinieron a recoger mis padres para ir a la competición de natación en el Príncipes de España. El entrenamiento para calentar fue más cansado que a la hora de competir. Llegué en posición 5ª, pero lo que más me gustó fue animar al equipo desde el otro lado gritando CN ILLES. En mi casa, me encantó ver tres películas de miedo para niños, que no son de mayores: Pesadillas antes de Navidad, El retorno de las brujas y La Pandilla Alucinante, comiendo dedos de nuggets.


Recuperamos aliento: Luna se hace bloguera





Sé que estoy muy loca, pero una loca muy cuerda. El otro días tras escuchar a mi amiga Eva Collado Duran, en una conferencia en mi antiguo trabajado, CAEB, se me ocurrió tras descubrir que soy una millennials, ya os contaré en otra ocasión que es, de abrirle un perfil a Lunita en ese mundo de la redes sociales, apasionante, pero quizás aún prematuro para ella. Sin embargo, tras días de reflexión y tras una conversación con el padre de la criatura, un peludito, como le llama cariñosamente Luna, he decidido rescatar mi antiguo blog y lo haremos juntas. Nos hace ilusión a las dos, y Luna hoy tras su primera participación en la competición oficial de natación, me recordó el pacto: ¿cuándo tendré mi blog?. Ella ahora se somete a un maratón cinéfilo que le prometió papá, y mientras yo empiezo a dar forma a esta aventura. Hemos cambiado el nombre al blog, y hemos actualizado perfiles y descripciones, y listo. Hoy nace la bloguera Luna. Ella se ha comprometido a dejar sus reflexiones aquí, y entre las dos iremos cosiendo una historia de la que se reirá a buen seguro dentro de unos años. Buenas noches mundo.

Parada en boxes. Hay que revisar de vez en cuando nuestras creencias

Participé en las jornadas sobre coaching empresarial que se celebró en Palma hace algo más de un mes y me lo pasé superbien. La verdad que eso del coaching es una asignatura que me trae, pero encima del escenario estuvieron cinco grandes elementos que imprimieron a las jornadas un rumbo especial. Joan Quintana, Gustavo Bertolotto, Techu Arranz, Rafael Goberna y Cristina Beascoechea dieron herramientas para generar ilusión y para que cada uno de nosotros podamos explotar nuestro bosque interior.
Triunfar, vencer es llenar de forma gratificante un vacío. Todo depende de la oportunidad que cada uno de nosotros estemos dispuestos a conquistar. La ilusión es el ingrediente básico para lanzarnos en el laberinto de la confianza y de nuestra propia innovación. No puedes vencer si no tienes ganas de vencer. La felicidad no se busca, se crea. Allí estuve gracias a Cristina.

Tenía apuntes que no había pasado a este blog por falta de tiempo de una obra que fuimos a ver en el marco de la semana de la danza en Palma. Malasombra, una pieza dirigida y coreografiada por Andrea Cruz y Tomeu Gomila, la interpretan Magda Tomás, Caty Carrasco y el propio Gomila. Los bailarines "pasean" y se zarandean entre una escenografía mínima presidida por una pantalla en la que se proyectan vídeos con las animaciones "simples" y "efectivas" del dibujante de comic Max.
Una estética expresionista y algo angustiante ("perder la sombra, como el alma, angustia mucho") reforzada por una música que fue sugerida en el guión por el propio dibujante. El resultado final de la banda sonora es el siguiente: el chileno Rodrigo Latorre (director de La Mano Ajena) musica el espectáculo con temas clásicos y atmosféricos que están grabados. En directo, Kiko Barrenengoa y Puter (Fábrica Primera) interpretan canciones de noise e industriales que casan muy bien con la fábrica que regenta el señor Malasombra, el malo malísimo inventado por el mallorquín. Malasombra es un personaje que se dedica a robar sombras para luego esclavizarlas en una fábrica", detalla, una peripecia bastante simple que se avenía muy bien con la expresión corporal y el movimiento. Nos encantó, nos dejó bastante impactados en positivo. Una crítica a la soledad, al mundo en el que vivimos, donde las pérdidas se incluyen en una agenda de renuncias conscientes e inconscientes de nuestros sueños románticos. Nuestras cometas de ilusiones, de poder y de seguridad, se ponen en entredicho, pierden fuerza. Leía el otro día que la mayor parte de las diversiones a que se entregan los hombres, los niños y otros animales son imitaciones de la lucha. Ya me río de las guerras, que lo mejor es que no deberían ni existir. Bastante tienen los humanos que luchan todos los días contra ellos mismos y sus fantasmas.

Estuvimos viendo hace unas semanas, la nueva edición de Angell, del Cirque Buffon. Bajo la batuta de Frederic ‘Boul’ Zepperlin, ex del Cirque du Soleil, los creadores del espectáculo se contornearon, cantaron, bailaron y coquetearon con la poesía, la música, la danza y el teatro. Contaron la historia de Igor Vasiliev, un ángel negro que sufre por estar atrapado entre el cielo y el infierno; Igor quiere huir, pero le es imposible ya que no puede volar. Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo, decía William Shakespeare. Igor logró elavarse entre la bruma de los recuerdos. Como la luna llena, se desparramó entre las estrellas, regalando su entereza. Como un barco liberado, surcó nuestra infinita sonrisa.