Romper con los propios esquemas

Lo más liberador que existe en esta vida es romper con los propios esquemas. De repente, el mundo se vuelve más ancho. Es la experiencia más confortable posible. A veces hay que salirse del círculo que hemos defendido a capa y espada. Y no pasa nada. Había una vez un roble en la orilla de un río. A los pies del roble crecía una caña. Todos los días, el roble reprendía a la caña por doblarse a un lado y a otro según soplara el viento. "Mírame a mí, cañita", decía el roble. "Observa cómo no me doblego ante nadie, porque soy un roble y soy fuerte". La caña no decía nada; no valía la pena. Una noche hubo una tormenta terrible y el viento sopló ferozmente, con mucha más fuerza que de costumbre. Al amanecer, el roble estaba partido en dos, pero la cañita seguía en pie, meciéndose bajo la luz del sol. A tomar nota.


Hartos, quemados, desesperados, encendidos, cansados: indignados. Si el domingo encendieron la antorcha por un futuro mejor, durante los últimos días ha sido la hoguera de los sueños y una realidad que ya nadie niega: el movimiento spanishrevolution. Estos días pasé por Plaza España y cada día me quedé unos minutos más. Es difícil despegarse y marchase a casa dejando tanta rabia e indignación acumulada. Es vivir un sueño hecho realidad. Y más en Palma, donde nadie parecía que se mueve. Digo parecía porque ya han dejado un nuevo surco en el camino de la historia hasta donde los jóvenes pueden llegar. Sí, porque el martes apareció la magia de lo espontáneo. El milagro de la comunicación. La potencia de difusión del mensaje a través de las redes sociales. La fuerza de una nueva generación. El ahogado sentimiento de la indignación reventaba todas las costuras. Y todos a Plaza España. Allí es un punto de encuentro de amigos y no amigos que un día se encontraron en un camino que ya tiene sus primeras señas de identidad. Están superbien organizados. Es gente que está preparada. Qué está formada. Las asambleas son una verdadera escuela de ética y civismo. No me lo puedo creer pero es una realidad. La Ley es la calle. La Ley somos todos. Las vibraciones no pueden ser mejores. Las anécdotas son inmejorables, llenas de abrazos, dulzura y apoyo humano. Un señor se acercó a Plaza España a llevar 50 kilos de naranjas porque le han despertado del letargo. Otro dejó allí su placa: Soy... y he decidido donar una caja de material escolar a esta gente con tanto corazón. En la tienda de electricidad no les cobraron los 100 euros de cables y enchufes para instalar mejor la megafonía. Y así... hasta 3.000 historias diferentes de 3.000 personas que cada noche están participando de forma activa en la Asamblea. No he querido que Luna se pierda la historia. Cuando se levanta todos los días me dice: "¿Vamos a ir a Plaza España a ver los tambores?". Anoche quería intervenir con micrófono en mano. Una de las activistas más jóvenes a la pregunta que quieres para el futuro, contesta: Un mundo lleno de galletas y juguetes. Sí para comer y para ser feliz y soñar. Las piezas empiezan a cuadrar, milagrosamente, como un Tetris. Si hacia falta una pancarta, aqluién aparecía con ella. Si necesitas colores, allí hay para que pintes. Si necesitas información, allí alguién se encarga de recopilar. Te sientes escuchada y respetada. Y así es este movimiento que pasará la historia como uno de los grandes éxitos de movilización ciudadana ajena a partidos políticos y sindicatos. ¿Por qué estamos aquí? Estamos porque queremos una sociedad nueva que dé prioridad a la vida por encima de los intereses económicos y políticos. Abogamos por un cambio en la sociedad y en la conciencia social. Demostrar que no estamos dormidos, ni narcotizados, y que seguiremos luchando por lo que merecemos por la vía pacífica.

La música, la mejor expresión de la existencia humana

Leía hoy a una de las periodistas que más admiro, a Maruja Torres, en su artículo de El País Semanal sobre la música titulado Armonía, silencio y música. Y descubrí la school for the Ear en la que el compositor Barenboim difunde su hondo conocimiento de la música. Lo hace sin pomposidad, pasando de Beethoven a Schoenberg e incursionando en la Patética de Chaikovski, charlando con el auditorio. Un Barenboim pletórico de conocimientos y del deseo de transmitirlos, lleno de humor. Me entretuve en buscarlo en youtube y disfruté. Lo mismo hace silbar a uno de sus músicos que empuja a esforzarse a un joven aspirante a director. El diálogo fluye y la música vive. Se va convirtiendo en ese aire sonoro que para Barenboim es la música. Yo no sé vivir sin música. E incluso creo en el poder de transportarnos con una sola nota por un mar de sentimientos. Como un tren te transporta del pasado al futuro, y te instala en un presente, relajante y emocionante. La música puede ser la mejor escuela para la vida, y al mismo tiempo, el instrumento más eficaz para escapar de ella, a la mejor expresión de la existencia humana.
Ahora que están de moda temas como el coaching, tengo una pregunta, ¿podrían poner la asignatura de coaching e inteligencia emocional en la escuela? ¿Cómo los o nos entrenamos ante el miedo, la timidez, la furia, la tristeza, los sueños, la iniciativa, la motivación? Cuando Luna llega de la escoleta siempre le pregunto: ¿qué hiciste hoy Luna? ¿Cómo te encuentras? ¿Cuándo nos vamos a dormir, después de una pequeña sobredosis de nuestra casi hermana Dora o de nuestro primo Caillou, siempre me encanta recordar con ella que fue lo mejor que le pasó en el día? Y siempre me suscita la misma inquietud cuando me planteo que sólo la vida le explicará como gestionar las emociones y sensaciones. A veces es simplemente, prueba y error. Pero en este ejercicio, en ocasiones y en muchas tocas con el corazón la desilusión, el dolor, la tristeza o la ira. El alma del cerebro o la poética del cerebro, así se tendría que llamar la asignatura. Dice José Antonio Marina que La "mejor herencia" que pueden dejar los padres a sus hijos es "un capital educativo". “Educar es el único trabajo cuya finalidad es cambiar el cerebro humano cada día. Hay que tenerlo presente para no ser irresponsables. Hay que aprender a aprender, y hay que aprender a recordar”. Y lo mejor, sea cual sea su edad, está en sus cabezas, subraya este respetado filósofo, ensayista y pedagogo, ya que, añade, "el cerebro es la gran oportunidad de los niños" y hay que trasmitirles que deben "cuidarlo" y "entrenarlo". Convencido de la necesidad de que los últimos avances en neurología y psicología se trasladen al ámbito pedagógico "para construir una gran ciencia de la educación", algo de lo que ya "se está empezando a hablar" en Estados Unidos, Marina destaca la "visión esperanzadora" que aporta la neurociencia al descubrir la "plasticidad" del cerebro y su capacidad para "rediseñarse". Eso supone "un gran alivio", dice, ya que desmonta el "mito" de que los tres primeros años de la vida son cruciales. "La capacidad de aprendizaje, de cambiar incluso estructuras básicas del cerebro sigue durante toda la vida", insiste. “Podemos cambiar la educación, hacerla más eficaz, optimista y alegre”. Y es que está en juego el bienestar de los niños de hoy que se enfrentarán "a un mundo con muchas oportunidades, pero muy competitivo y muy duro, y que va a ser inclemente con quien no sepa aprovecharlas", advierte.
Ahora que estoy en un periodo de “customización personal”, me encantó leer lo que dice el presidente de los empresarios alemanes, Dieter Hundt: “Copien nuestra formación en la empresa y su paro bajará”. Alemania tiene menos de la mitad de paro que nuestro país y el secreto, según el máximo representante de la patronal, es la comunión de un modelo dual: empresa-escuela. El secreto es no separar nunca el trabajo de la formación, la empresa de la escuela... En una primera fase, el joven empleado entra en la empresa con un contrato de formación, pero sin dejar nunca de estudiar, de forma que teoría y práctica se complementan y así los institutos y los jóvenes responden a las necesidades de la empresa. Y así el joven sabe qué es lo que necesita saber y sabe que tendrá empleo. Y la Escuela (sea instituto-universidad-o la vida conoce demanda sus necesidades) Austria y Suiza van tras sus pasos. Su éxito les ha animado a ampliar esos contratos que, en principio, eran sólo de formación profesional, también a los niveles superiores de preparación universitaria y gestión empresarial. Cuando trabajaba en la CAEB, siempre me impliqué a fondo en los congresos y foros en los que empresa y formación, empresa y juventud… caminaban de la mano.

Me salté ayer mis clases de inglés, después de unos días de inmersión por Edimburgo, para asistir a unas jornadas organizadas por APD (Asociación Para el Progreso de la Dirección) en Palma sobre El valor empresarial de la empatía. No me podía perder a un trío excepcional y único, Juan Carlos Cubeiro, Joan Quintana y Jordi Peña, orquestando cómo descubrir y avanzar en dos conceptos intangibles como es la empatía y el talento en las organizaciones, un tándem que hay cuidar con mimo como un verdadero bonsai. Juan Carlos Cubeiro, como un excelente jardinero humano, sembró diferentes ideas sobre la empatía. Está claro que estamos ante un cambio de época, pero como bien dijo él "ser exigente, ser respetuoso, ser fiable, ser sorprendente, ser involucrador" nos hará más competitivos en esta nueva era.
Es importante que los hilvanes del futuro de las organizaciones empresariales lo cosan PERSONAS (con mayúscula) con una gran capacidad de ser generosos, en palabras de Cubeiro, "que se distingan por su confianza, por su excelencia, por su innovación y por su talento". Es más las empresas deben estar pilotadas por individuos que "sepan comprender a los demás, que se expresen con claridad, que confluyan en necesidades conjuntas, que intercambien conocimientos, que sepan gestionar conflictos, que hagan equipo, que marquen pautas".
Cada vez necesitan más las empresas, líderes que "sepan mandar y decidir, que escuchen con atención, que tengan serenidad, que prescindan de los tóxicos y lo más importante que sepan canalizar emociones", recordó el autor de Mouriño versus Guardiola. Tras el primer barniz de JC Cubeiro, uno de los más importantes y mayores expertos españoles en talento, liderazgo y coaching, llegó Joan Quintana. Abrazos igual a reconocimiento. Y así comenzó la segunda píldora del día con este consultor en desarrollo y comportamiento organizacional, gestión del cambio y coaching relacional. Quintana recordó la importancia que le damos las personas a los abrazos, "nos pasamos todo la vida esperando ser abrazados"; y profundizó en la esencia de cada persona, la que lleva colgada en su mochila muy particular repleta de miradas, escuchas, maneras de preguntar o de pensar. "Hemos sido reconocidos de diferente maneras, hemos contruido nuestra propia visión del mundo", decía Quintana, al preguntar a la sala que entendía por empatía. "Empatía debe ser cuestionarse constantemente", afirmó, atreviéndose a invitarnos a descubrir y mirar nuestras zonas invisibles. En ese reconocimiento y escucha tan necesario para entablar cualquier negociación o conversación se deben incorporar preguntas claves: ¿cómo queremos ser vistos?, ¿qué hago para ser visto?, ¿quién no me ve o tiene dificultades para verme?, ¿qué podría hacer para que me vean los que no me ven o me ven poco?.
Escuchar es, según Quintana, ver al otro y lograr que se sienta comprendido, siendo capaz de poner atención a las emociones, las explicaciones, las acciones y el sentido que tienen las personas y los hechos para el otro. Es aceptar que el mundo de los otros es distinto y que es imposible llegar a estar en el lugar del otro, pero que es posible acercarse, y hacerle sentir que se está su lado.
Reconocer es compartir con otro la opinión y los afectos que tengo por el o ella. Es ser capaz de mostrarle y hacerle sentir lo importante que es para mi y cuáles son las cosas que valoro positivamente y aquellas que creo es necesario mejorar. Es aceptar que mis opiniones y emociones sobre los demás son el resultado de mi historia, que no describen a los demás, pero que influyen en la manera en como ellos se ven a sí mismos y en como se relacionan conmigo.
Y en esta lucha de pensamientos, todos buscamos ser reconocidos. Es la única necesidad de nuestro ser cultural.
La jornada, presentada por Sebastián Escarrer, la cerró Jordi Peña, jefe de la Secció de Neurologia de la Conducta del Hospital del Mar, y grupo de Neurología de la Conducta del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona, quien ayudó a los directivos a conocer en profundidad donde se esconde la empatía en el interior de nuestra mente. Jordi Peña diferenció mentalización de empatización y recordó la función de las neuronas espejo y el contagio emocional. He explained us the theory of mind allow us to attribute mental states to other people: Emerge at about four years of age; Absent in monkeys, rudimentary in apes (= anthropomorphic); Absent in autistic children.
La jornada me recordó un cuento que algún día leí: relata una historia que el sabio Confucio animó a uno de sus discípulos a caminar por un bosque. Mientras el maestro paseaba distraídamente, silbando y observando los árboles y los pájaros con los que iba cruzándose por el camino, su acompañante parecía nervioso e inquieto. No tenía ni idea de adónde se dirigían. Harto de esperar, finalmente el discípulo rompió su silencio y le preguntó: ¿Adónde vamos? Y Confucio, con una amable sonrisa en su rostro, le contestó: Ya estamos.
Sí hay que valorar todas las pequeñas cosas como diría Serrat, y la empatía nos ayuda a conectar con el otro y con nosotros mismos. Parafraseando a San Juan -"el que no ama está muerto"-, y Ana María Matute "el que no inventa no vive". El talento es inteligencia triunfante que dirige el comportamiento hacia la libertad, la dignidad y la felicidad. Y en esa tenemos que estar tod@s en estos momentos de crisis, en el que arrimar el hombro y la cooperación son las grandes recetas.
Pie de foto: Cheska con Luna (mi hijita) en la cámara oscura de Edimburgo.

Mi vecina del 4ª está en facebook. Pasión por la red

Tengo que confesar que soy bastante virgen en esto de las redes sociales, pero me atrae la idea de estudiar este fenómeno social que cada vez atrae a más mortales. No sé si son necesidades que nos creamos o la verdadera explosión de una nueva manera de vivir, pero lo cierto es que hasta mi vecina del 4 está en facebook, se twittea con sus amigas de la puerta del cole y tiene hasta su perfil en Lindkelin. Y claro si ella está, yo ¿por qué no?, tienen que pensar el resto de amigas con las que toma el café por la tarde. Me detengo. Pienso. Si nos vemos a nosotros, ya podemos percibir que se da un patrón repetitivo, antes de comprar, consultamos a esta máquina. Creo que los consumidores somos ya más proactivos que las empresas, estamos más informados y somos más inconformistas, y ésta es la dificultad que tendrán que saltar aquellas organizaciones que quieran permanecer vivas en este mercado. Tienen que hablar con los clientes a través de la red, para conocer sus gustos, sus circunstancias, su nueva forma de pensar... cambio por el cambio. CHARLENE LI, Fundadora de Altimeter Group y experta en redes sociales, advierte de la historia de la nueva comunicación de masas y la permanente búsqueda del canal ideal para llegar a tus clientes de una manera directa. ¿Morirán las empresas que no se adapten a todos estos cambios? Li dice que la gente puede tener un diálogo con las empresas a través de las redes, y se deben sentir más cómodos con ellas. Las que carezcan de este diálogo con los clientes no sobrevivirán, y el tiempo de su caída dependerá del entorno y del país en el que se encuentren. En EE UU lo han entendido así; la mayor parte de los bancos, por ejemplo, tienen perfil en Twitter desde hace un año. España está bastante avanzada en el uso de redes sociales, pero es entre los consumidores. Sus empresas van unos ocho meses por detrás de las estadounidenses. Deben entender que es fundamental escuchar los problemas de la gente para poder solucionarlos antes de que se vayan a la competencia. Hay que tener una atención proactiva al cliente.
¿Deben ponerse todas las empresas en las redes sociales? No sin más. Eso tiene utilidad. Deben hacerlo cuando estén preparadas, buscar un objetivo específico. No vale de nada crear una estrategia para Facebook o Twitter si no está arraigada con los objetivos de la empresa. De entrada, para generar tráfico a la página hay que buscar a la gente interesada en mi empresa, mirar las conversaciones, hacer seguimientos. Al principio no es fácil, y si quieres negocio tienes que hacer algo de publicidad, aunque la mayoría de las organizaciones se las arreglan pagando poco. ¿Y contratar a personas específicas para realizar el seguimiento en las redes, como los community managers? No. Debe realizarlo cualquier persona de la organización. Hay que dar a los empleados las herramientas para manejar las redes sociales, pero lo más importante es que sientan pasión por las relaciones con el cliente. La pasión no se enseña. Esos son quienes deben mantener las relaciones con los clientes en las redes sociales.